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Franco Ferrari

Habitar el paisaje: El pulso impresionista de la Patagonia
Nació en Bariloche en 1994 y creció en Villa La Angostura. Para Guido Franco Ferrari, la Patagonia no es solo su lugar de origen, sino su lenguaje primario: allí entendió que la naturaleza no se mira desde afuera, se vive. De esa premisa nace toda su pintura.
Trabaja a pleno aire, al margen de las prisas actuales. Se sitúa en la línea del impresionismo clásico, pero con un trazo actual y pegado a la tierra. Sus cuadros se gestan en el lugar, tras días de campamento e intemperie en la montaña, entre cambios repentinos de luz, viento y nieve. Más que plasmar una vista, busca una integración con el entorno donde la obra sea el registro directo de ese cruce entre el cuerpo y el clima.
Suma más de una década de trabajo continuo. Sus pinturas integran colecciones privadas y galerías en Argentina, Estados Unidos y Europa, además de exhibirse de forma permanente en hoteles como el Llao Llao, Gran Meliá Iguazú y Belmond Iguazú. Ha recibido reconocimientos en el certamen Potrero Art y distinciones locales en Villa La Angostura.
Su búsqueda es simple: recordar que el paisaje está vivo y que detenerse a mirarlo con rigor modifica a quien observa.











